Le pido a tus células que no se multipliquen; le pido a tus huesos que no duelan; le pido a tu sombra que me tape del sol; a tus ojos que me espíen mientras caigo. Le pido a Dios que te haga de algodón; le pido a los recuerdos que no se hagan cenizas; le pido a mi memoria que se retenga, a mi olfato que pueda seguir oliéndote inclusive cuando ya no estés; a mis pestañas que guarden tus dedos; a mi dolor que sepa vivir sin vos. Este cáncer en otro cuerpo es mío.
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